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Resulta
difícil llevar adelante una tarea tan simple como es la
de escribir un reporte como este, donde hay que intentar poner
en palabras tantos sentimientos en juego. Para empezar, hay que
mencionar el fin de tres años de espera. Segundo, el caudal
de información que uno vino recibiendo desde distintos
medios, y la lucha interna por tratar de mantenerse al margen
de todos esos datos para llegar al día del estreno (imposible
de llevar a cabo, también, sino imposible). Tercero, todos
los hechos sucedidos en ese lapso que hicieron temer un destino
adverso al nuevo episodio de la saga (¿a quién no
se le cruzó por la cabeza, aunque más no sea una
vez, que por lo ocurrido el 20 de diciembre pasado, el estreno
se postergaría, como pasó con El Señor
de los Anillos?)... Pasó el cambio de milenio, pasó
el atentado contra las Torres Gemelas, pasaron 5 presidentes,
pasó el Mundial, y para alegría de los fans, llegó
al fin el estreno de Episodio 2, El Ataque de los Clones.
Me es imposible dejar de pensar en el estreno de cada película
de la saga como en un hecho social. Como el estreno
de Episodio 1, o el de la Edición Especial, la función
a beneficio realizada el lunes 1 de julio pasado resultó
una fiesta... Intentaré ser más claro: FUE UNA VERDADERA
FIESTA, más allá del sorteo de artículos,
de la presencia de las cámaras de televisión, del
poco gasto de la organización y de la promoción
del evento en sí (situaciones económicas aparte,
recuerden la campaña montada la vez anterior, con Marley
haciendo preguntas para Teleshow a famosos que poco y nada sabían
de la saga; el especial de Axel Kutchevasky; la convención
del Sci-Fi Club el domingo anterior al estreno; incluso para esa
fecha ya estaban en la calle las figuritas de Panini y las latas
de Pepsi... El SWFCA mismo había planeado hacer una convención
especial, pero estoy nombrando a empresas -Pepsi, Canal 13, América,
FOX- con el capital suficiente como para llevar adelante una movida
más a la altura del estreno de una película como
esta, sin despilfarro, modesto, tal vez; austero, seguro, pero
no paupérrimo como en esta ocasión)... Una vez más,
quien hizo la diferencia fue la gente, el público, el fan
que colmó la sala, que fue disfrazado (entre los que me
incluyo), que aplaudió a rabiar, que festejó ante
las escenas claves, que gritó, rió, disfrutó
y GOZÓ... En fin, que vivió un espectáculo
(artístico, al fin y al cabo) de una manera inédita,
fresca, cálida y de la cual me enorgullezco de haber formado
parte, como tantos otros que, ahora, seguramente estarán
contando los días que faltan para el estreno de Episodio
3.
Y con respecto a la película, ¿qué? Bueno,
técnicamente, es impecable (aunque mi ubicación
en la fila 3 no me dejó apreciar muy bien del todo la imagen
y el sonido, pero por lo visto y oído, puedo inferir que
es así)... Narrativamente, todos sabemos que George Lucas
no es ningún innovador (si es que podemos llamar innovador
el hecho de que, al contrario del resto de las películas
de la saga, ésta comienza con un paneo hacia arriba, en
lugar del clásico paneo hacia abajo luego del scroll
introductorio), lo que sí me llamó la atención
es la pequeña carga de violencia que contiene El
Ataque de los Clones. Todos sabemos que SW es un éxito
de taquilla de fama a nivel mundial que nunca recurrió
a Escenas de Violencia, Lenguaje Adulto y Escenas de Desnudez;
(o sea, nunca se vió una gota de sangre, más allá
de que los sables láser cauterizan); sin embargo,
las mutilaciones están a la orden del día, y son
mostradas en primer plano: cuando Anakin descarga parte de la
furia que lo llevará a ser el Señor Oscuro del Sith,
la forma en que lo hace impacta a cualquiera que lo vea en pantalla,
por más familiarizado que uno esté con la historia(o
tal vez a causa de esta familiarización, no se adapta a
la violencia). Sería inútil discurrir si esto se
debe a una necesidad o a una búsqueda de George Lucas como
realizador de mostrar una faceta más ruda de SW, para alejarla
de los ewoks o de Jar Jar Binks, como sería discutible
también pensar que la única manera que SW tiene
para mostrarse más adulta es apelar a la violencia
(sabiendo, además, que aún falta un episodio por
contar). Convengamos entonces que situaciones inéditas
como estas le dan un aire nuevo, un tinte que las
hace especial, y que nos hace olvidar este esquema de espejo
que nos hace deducir que, en el universo SW, todos los hechos
se suceden de forma cíclica. ¿Cómo se explicaría,
si no, que Obi Wan le haga creer a Jango Fett que lo perdió
de vista de la misma manera que Han Solo lo hará en El
Imperio Contaataca con los Imperiales? Tal vez sea una forma
de hacernos pensar Lo que pasa es que Boba Fett, de grande,
va a recordar la maniobra de Obi Wan en el cinturón de
asteroides de Geonosis, es por eso que no va a caer en la trampa
de Han Solo... De la misma forma se explicaría entonces
que Obi Wan use su sable laser en un bar nocturno de Coruscant
de manera semejante a como lo hará en Mos Esley, y que
Dooku tiente a Obi Wan de la misma manera que Vader tentó
a Luke, para no hablar de la grave herida de combate que recibe
Anakin, similar pero un tanto más grave que la que Skywalker
padre le propinará a su propio hijo en Bespin... ¿Ya
hablamos de la muerte de Qui Gon Jinn?
Sarcasmos aparte, ninguna de estas situaciones que fueron nombradas
harán que uno deje de ir al cine en algún momento
del año 2005... Es más, ya estoy pensando en ir
de nuevo a ver Episodio 2, todas las veces que pueda, mientras
el bolsillo aguante... Será cuestión de esperar
los últimos 3 años, para poder ver la saga en su
totalidad, para poder maravillarnos ante la obra cinematográfica
de un creador como pocos, y para volver a divertirnos con la excusa
de ir a ver una película... Por cierto, me pregunto: ¿de
qué me voy a disfrazar?
José
Hermosa
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