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02-07-2002 PRIMERA FUNCION BENÈFICA EN RECOLETA

Anoche se realizò la primer proyecciòn benèfica de EPISODIO II en el Village Recoleta, una cita obligada para fans de todas las edades que con sus trajes y sus gritos dieron el marco perfecto para una noche inolvidable. Josè, un colaborador y miembro del SWFCA nos cuenta que pasò y como lo viviò:

Resulta difícil llevar adelante una tarea tan simple como es la de escribir un reporte como este, donde hay que intentar poner en palabras tantos sentimientos en juego. Para empezar, hay que mencionar el fin de tres años de espera. Segundo, el caudal de información que uno vino recibiendo desde distintos medios, y la lucha interna por tratar de mantenerse al margen de todos esos datos para llegar al día del estreno (imposible de llevar a cabo, también, sino imposible). Tercero, todos los hechos sucedidos en ese lapso que hicieron temer un destino adverso al nuevo episodio de la saga (¿a quién no se le cruzó por la cabeza, aunque más no sea una vez, que por lo ocurrido el 20 de diciembre pasado, el estreno se postergaría, como pasó con “El Señor de los Anillos”?)... Pasó el cambio de milenio, pasó el atentado contra las Torres Gemelas, pasaron 5 presidentes, pasó el Mundial, y para alegría de los fans, llegó al fin el estreno de “Episodio 2, El Ataque de los Clones”.
Me es imposible dejar de pensar en el estreno de cada película de la saga como en un “hecho social”. Como el estreno de Episodio 1, o el de la Edición Especial, la función a beneficio realizada el lunes 1 de julio pasado resultó una fiesta... Intentaré ser más claro: FUE UNA VERDADERA FIESTA, más allá del sorteo de artículos, de la presencia de las cámaras de televisión, del poco gasto de la organización y de la promoción del evento en sí (situaciones económicas aparte, recuerden la campaña montada la vez anterior, con Marley haciendo preguntas para Teleshow a famosos que poco y nada sabían de la saga; el especial de Axel Kutchevasky; la convención del Sci-Fi Club el domingo anterior al estreno; incluso para esa fecha ya estaban en la calle las figuritas de Panini y las latas de Pepsi... El SWFCA mismo había planeado hacer una convención especial, pero estoy nombrando a empresas -Pepsi, Canal 13, América, FOX- con el capital suficiente como para llevar adelante una movida más a la altura del estreno de una película como esta, sin despilfarro, modesto, tal vez; austero, seguro, pero no paupérrimo como en esta ocasión)... Una vez más, quien hizo la diferencia fue la gente, el público, el fan que colmó la sala, que fue disfrazado (entre los que me incluyo), que aplaudió a rabiar, que festejó ante las escenas claves, que gritó, rió, disfrutó y GOZÓ... En fin, que vivió un espectáculo (artístico, al fin y al cabo) de una manera inédita, fresca, cálida y de la cual me enorgullezco de haber formado parte, como tantos otros que, ahora, seguramente estarán contando los días que faltan para el estreno de Episodio 3.
Y con respecto a la película, ¿qué? Bueno, técnicamente, es impecable (aunque mi ubicación en la fila 3 no me dejó apreciar muy bien del todo la imagen y el sonido, pero por lo visto y oído, puedo inferir que es así)... Narrativamente, todos sabemos que George Lucas no es ningún innovador (si es que podemos llamar “innovador” el hecho de que, al contrario del resto de las películas de la saga, ésta comienza con un paneo hacia arriba, en lugar del clásico paneo hacia abajo luego del “scroll” introductorio), lo que sí me llamó la atención es la pequeña carga de violencia que contiene “El Ataque de los Clones”. Todos sabemos que SW es un éxito de taquilla de fama a nivel mundial que nunca recurrió a “Escenas de Violencia, Lenguaje Adulto y Escenas de Desnudez”; (o sea, nunca se vió una gota de sangre, más allá de que “los sables láser cauterizan”); sin embargo, las mutilaciones están a la orden del día, y son mostradas en primer plano: cuando Anakin descarga parte de la furia que lo llevará a ser el Señor Oscuro del Sith, la forma en que lo hace impacta a cualquiera que lo vea en pantalla, por más familiarizado que uno esté con la historia(o tal vez a causa de esta familiarización, no se adapta a la violencia). Sería inútil discurrir si esto se debe a una necesidad o a una búsqueda de George Lucas como realizador de mostrar una faceta más ruda de SW, para alejarla de los ewoks o de Jar Jar Binks, como sería discutible también pensar que la única manera que SW tiene para mostrarse más “adulta” es apelar a la violencia (sabiendo, además, que aún falta un episodio por contar). Convengamos entonces que situaciones inéditas como estas le dan un “aire nuevo”, un tinte que las hace especial, y que nos hace olvidar este “esquema de espejo” que nos hace deducir que, en el universo SW, todos los hechos se suceden de forma cíclica. ¿Cómo se explicaría, si no, que Obi Wan le haga creer a Jango Fett que lo perdió de vista de la misma manera que Han Solo lo hará en “El Imperio Contaataca” con los Imperiales? Tal vez sea una forma de hacernos pensar “Lo que pasa es que Boba Fett, de grande, va a recordar la maniobra de Obi Wan en el cinturón de asteroides de Geonosis, es por eso que no va a caer en la trampa de Han Solo”... De la misma forma se explicaría entonces que Obi Wan use su sable laser en un bar nocturno de Coruscant de manera semejante a como lo hará en Mos Esley, y que Dooku tiente a Obi Wan de la misma manera que Vader tentó a Luke, para no hablar de la grave herida de combate que recibe Anakin, similar pero un tanto más grave que la que Skywalker padre le propinará a su propio hijo en Bespin... ¿Ya hablamos de la muerte de Qui Gon Jinn?
Sarcasmos aparte, ninguna de estas situaciones que fueron nombradas harán que uno deje de ir al cine en algún momento del año 2005... Es más, ya estoy pensando en ir de nuevo a ver Episodio 2, todas las veces que pueda, mientras el bolsillo aguante... Será cuestión de esperar los últimos 3 años, para poder ver la saga en su totalidad, para poder maravillarnos ante la obra cinematográfica de un creador como pocos, y para volver a divertirnos con la excusa de ir a ver una película... Por cierto, me pregunto: ¿de qué me voy a disfrazar?

José Hermosa